alimentación

Lo que comemos no solo afecta a cómo nos sentimos, sino que cómo nos sentimos también afecta a nuestra manera de comer. Pese a que muchas personas no lo crean, la psicología puede ser una importante para mejorar la adherencia a una dieta, ya sea para mejorar la imagen corporal o para controlar la ingesta excesiva de comida en casos de sobrepeso, pues existen variables psicológicas relacionadas el éxito a la hora de seguir una dieta.

Por tanto, los psicólogos son profesionales que pueden prestar sus servicios para que los individuos consigan realizar cambios conductuales o cambios en el de estilo de vida. Existen herramientas (como la buena planificación, la evitación de estímulos, etc.) que pueden ser beneficiosas para llevar a cabo un plan dietético con éxito.

Comer con el paladar es una conducta que tiene que ver con el placer y, por tanto, entra en juego el sistema de recompensa, mediado por la dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que participa activamente en el refuerzo de conductas placenteras como el sexo o el consumo de drogas..

En casos graves como en la depresión, es frecuente que los individuos deprimidos aumenten el la ingesta de alimentos de una manera desproporcionada.

Psicología aplicada a la nutrición

La calidad del vínculo entre la mente, los factores sociales, emocionales y educativos, y la nutrición, son esenciales para el desarrollo saludable de cualquier persona.

En el mundo occidental, y debido al el sistema socioeconómico existente, hemos sido educados para consumir estética. Esto provoca patologías o trastornos de la conducta alimentaria como la Anorexia o la Bulimia si no se trabaja para minimizar los efectos de la cultura de la imagen.

La psicología, por tanto, juega un papel importante en el bienestar de las personas, y la nutrición es un aspecto importante para un desarrollo pleno de un individuo.