Los niños nos dan lecciones, discuten y luego se arreglan, porque la felicidad de una persona vale mas que su orgullo.

Vivimos en un mundo en el que cada vez se da menos importancia a lo que tenemos en el corazón, seguimos un patrón de vida en que lo practico es lo prioritario y esto a su vez implica que no nos centremos en aspectos de nuestra vida que son importantes como es la relación tu a tu con los demás.

Nos relacionamos, tabrazorabajamos, vivimos con prisa sin pararnos a escuchar al otro, quizás por miedo a que nos demos cuenta de que lo artificial del mundo nos inunda.
Los niños nos dan lecciones en estas cosas, para ellos la vida es un juego y la fantasía y la emoción predomina… no es tan importante el entorno sino el sentirse ellos bien y disfrutar.

Quizás deberíamos escuchar mas veces a nuestro niño interior para volver a conectar con nuestro yo y encontrar la felicidad que nos da la relación con el otro. Porque a parte de muchas cosas la vida es juego, y es el juego el que
alimenta la ilusión.

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